Pueblos
del Mundo
Que el lector saque sus propias conclusiones
Voy, con sumo cuidado en
mi mejor versión, pasar de puntillas en cada paso de mi recorrido, para que la descripción de las vicisitudes
que cada pueblo del mundo aquí reflejado,
hubo de soportar, superar e iniciar su
propio camino histórico, en ocasiones después de ser expoliadas sus riquezas naturales, y pisoteados sus valores heredados, aunque no siempre los errores cometidos fue consecuencia de la opresión y el saqueo, porque el mal uso de la tierra recibida se debe exclusivamente a las desigualdades y, en ocasiones a una serie de hechos
que no omitiremos, como pueden ser actitudes brillantes o lamentables que no siempre les
llevaron al progreso y el prestigio que se suponía en función de una herencia
natural recibida que, como han de comprobar en muchos casos, fueron causa de la
miseria y el caos que todavía esclaviza a los ciudadanos de determinadas áreas
geográficas del mundo, por el uso indebido de los recursos de todo un pueblo
expoliado por unos pocos malvados.
Son muchos los factores
que influyen en el bienestar en determinados pueblos del mundo, pero los hombres, particularmente, son casi siempre los
culpables del devenir de un determinado
pueblo, especialmente cuando los hombres de bien, conscientes de que si se consideran
que los derechos han de ir acompañados de beres, en ese binomio tan elemental
como el sentido común, no defienden con determinación sus legítimos derechos.
Si me permiten ir más lejos, les diré que defender tus derechos es defender los
derechos de todos. El hombre tiene la imperiosa necesidad de convivir y
compartir modos de vida y de progreso, pero cuando la tibieza y la cobardía son más fuertes que la voluntad, hemos de
actuar consecuentemente sin el menor temor y , incluso ante la percepción de
perder la vida, pensar que vivir con indignidad no vale la pena como,
en cierta ocasión, me pareció deducir de
las palabras del papa Francisco.
Y hemos de entenderlo así,
porque cuando la mala gente, que no puedo saber si son endemoniados o peor,
osan pasar como las legiones del infierno, por encima del bien y del mal,
insensibles al dolor y a la pobreza, si no actuamos con rapidez y valor
incuestionables, en vez de huir en desbandada, luego resulta prácticamente imposible
recuperar el camino que nos lleve a nuestro lugar para reemprender partiendo de
cero ese largo recorrido después de un tiempo perdido por haber sido dóciles
con los malvados que viven para servir
al demonio. Todos los lectores que gustan de leer cosas tan sencillas como esta
que nos ocupa, que no deja de ser una pequeña reflexión que se escribe de un
tirón y que no siquiera me paro a corregir porque lo único que me interesa es lo
nuclear del tema sin pretender el menor lucimiento que, como pueden observar es
una manera de confesarles el malestar que me producen las injusticias y los
abusos, especialmente los abusos del poder de los más torpes, que no puede ser
de otra manera que como las orugas cuando alcanza las copas de los árboles más
altos: eliminando todos los obstáculos y arrastrándose.
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