lunes, 3 de febrero de 2014

PUEBLOS DEL MUNDO



                                                Pueblos del Mundo               

                                 Que el lector saque sus propias  conclusiones

Voy, con sumo cuidado en mi mejor versión, pasar de puntillas en cada paso de mi recorrido, para que la descripción de las vicisitudes que  cada pueblo del mundo aquí reflejado, hubo de soportar, superar  e iniciar su propio camino histórico, en ocasiones después de ser expoliadas sus riquezas naturales, y pisoteados sus valores heredados, aunque no siempre los errores cometidos fue consecuencia de la opresión y el saqueo, porque el mal uso de  la tierra recibida se debe exclusivamente a las desigualdades y, en ocasiones a una serie de hechos que no omitiremos, como pueden ser actitudes brillantes o lamentables que no siempre les llevaron al progreso y el prestigio que se suponía en función de una herencia natural recibida que, como han de comprobar en muchos casos, fueron causa de la miseria y el caos que todavía esclaviza a los ciudadanos de determinadas áreas geográficas del mundo, por el uso indebido de los recursos de todo un pueblo expoliado por unos pocos  malvados.      

Son muchos los factores que influyen en el bienestar en determinados pueblos del mundo, pero los  hombres, particularmente, son casi siempre los culpables del devenir de un  determinado pueblo, especialmente cuando los hombres de bien, conscientes de que si se consideran que los derechos han de ir acompañados de beres, en ese binomio tan elemental como el sentido común, no defienden con determinación sus legítimos derechos. Si me permiten ir más lejos, les diré que defender tus derechos es defender los derechos de todos. El hombre tiene la imperiosa necesidad de convivir y compartir modos de vida y de progreso, pero cuando la tibieza y la cobardía  son más fuertes que la voluntad, hemos de actuar consecuentemente sin el menor temor y , incluso ante la percepción de perder la vida, pensar que vivir con indignidad no vale la pena   como, en cierta ocasión,  me pareció deducir de las palabras del papa Francisco.

Y hemos de entenderlo así, porque cuando la mala gente, que no puedo saber si son endemoniados o peor, osan pasar como las legiones del infierno, por encima del bien y del mal, insensibles al dolor y a la pobreza, si no actuamos con rapidez y valor incuestionables, en vez de huir en desbandada,  luego resulta prácticamente imposible recuperar el camino que nos lleve a nuestro lugar para reemprender partiendo de cero ese largo recorrido después de un tiempo perdido por haber sido dóciles con   los malvados que viven para servir al demonio. Todos los lectores que gustan de leer cosas tan sencillas como esta que nos ocupa, que no deja de ser una pequeña reflexión que se escribe de un tirón y que no siquiera me paro a corregir porque lo único que me interesa es lo nuclear del tema sin pretender el menor lucimiento que, como pueden observar es una manera de confesarles el malestar que me producen las injusticias y los abusos, especialmente los abusos del poder de los más torpes, que no puede ser de otra manera  que como las orugas  cuando alcanza las copas de los árboles más altos:   eliminando todos los obstáculos y arrastrándose.  

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