martes, 11 de febrero de 2014

DEUDA, PARO, POBREZA Y ROBO


 

                                      DEUDA,  PARO, POBREZA Y ROBO

           RESULTADO DE UNA ABSURDA GESTIÓN POLÍTICA DE INCAPACES

Se dice que la política es el arte de hacer posible lo imposible. Yo, que no disfruto cuando escucho semejantes tonterías me parece que el número de imbéciles es verdaderamente infinito.  Además de la apropiación de fondos públicos por la mayor parte de los desgobiernos que sufrimos reiteradamente, del paro galopante que de no ser por los eres que pagamos los trabajadores, que aprovechan los políticos para que no aparezcan en las listas del paro, y la desagradable imagen de tantos mendigos , que todos los días observamos  en cualquier esquina de nuestros pueblos y ciudades, clamando como almas en pena que les des para tomar un café que les quite el frio de la noche y el hambre, como consecuencia de los millones de parados que encabezan las listas del  Inem, y del robo manifiesto que cada mañana que leemos la prensa vemos con estupor y rabia  como aparecen nuevos casos de robo en cadena de entramados políticos que en combinación con empresarios, mafiosos y chantajistas, siguen ejerciendo sus cargos  pese, incluso, a pesar de que sobre ellos pesan imputaciones muy graves.

Lo más grave de todo esto, después de tantos  despropósitos que tienen a la población en una situación de pobreza sin precedentes conocidos,  nadie abandona  “el dorado” puesto  de la administración que ya apesta a “camorra siciliana” de viejos tiempos,   por si acaso pueden continuar desviando dinero para esas cuentas que duermen en paraísos fiscales. Y es que lo realmente grave, además de todo lo antedicho: deuda, paro, miseria, robo, etc., que ya pasó más veces, y al poco tiempo   hemos visto que esas prácticas infames, ilegales , propias de golfos sin honor, manifiestamente mejorables, mantienen  paralizada  la maquinaria del Estado, mientras otros países avanzan y progresan a la vez que se  alejan, mientras nosotros permanecemos  parados en la vía del inmovilismo, como si nos cayera encima una maldición bíblica,  mirando como el tren del bienestar y el progreso se van distanciando de nosotros.   

Con frecuencia escucho, y hasta me dicen que ¿a quién van a votar?. Y sé que la cabeza de algunos no está hecha para pensar y menos para sugerir algo de sentido común. Pero una cosa es no saber a quién hemos de votar,   pero por eliminación, no hace falta ser un genio para saber a quiénes no  merecen ser reelegidos. Si eliminamos los malvados, soy partidario de que voten a personas conocidos de buena conducta. Y, si macen caso, que de esto sé lo mío, no son  necesarios los políticos de carreras de grado superior, eso está al alcance cualquier persona que estudie un poco.  Servidor fue a pescar a un caudaloso río salmonero.  Me acompañaba un ingeniero naval compañero de trabajo. Yo,  en un determinado momento subí por un riachuelo que me parecía truchero, que era afluente del cauce principal. Me encontré con el Jefe de una central hidroeléctrica, que bajó a saludarme, y le dije que era la primera vez que pescaba en aquella zona del rio. Cuando le dije el nombre de mi compañero de pesca, se alegró sobremanera, porque  resultó ser el hijo  del dueño de la Central.  Llevé una sorpresa porque no sabía que aquello era propiedad de su padre. Bueno, volví por mis pasos y le conté lo ocurrido a mi compañero y amigo. Estábamos convidados  a comer con él y su hija que trabajaba en La Coruña. A lo largo de la comida nos contó la odisea del puente que cruzaba el rio, y nos contó que allí se presentaron una mañana  4 personas, eran un ingeniero de caminos canales y puertos y tres  topógrafos, estuvieron dos horas  observando y haciendo mediciones. Sobre las 12  de la mañana se fueron a comer a la ciudad, que distaba unos 25 ó 30 kilómetros del lugar,  y volvieron por la tarde. Esto se repetía todos los días, pero luego de dos semanas   se pusieron a clavar unas estacas  en  una determinada  zona el cauce del rio, donde pretendían  construir un puente para que un alto cargo de la nación española pudiera cruzar el rio cuando fuera pescar a aquella  zona de grandes riadas en temporada de invierno.

¿Qué van hace?,  les dijo el gerente de la Central hidroeléctrica, le respondieron  que aquel era el sitio más seguro  para anclar unas columnas en el cauce del río,  que sostendrían el puente. Pero “almas de Dios”, les dijo el lugareño, “no ven que ahí es zona de arenas movedizas y el puente duraría un abrir y  cerrar de ojos. Ellos, que sabían escuchar,  le preguntaron dónde estaba a su parecer el punto seguro. Les llevó unos 50 metros más arriba y les dijo: “yo nací aquí  cerca y conozco el rio cuando inunda toda la zona y cuando queda prácticamente seco. Le parece bien hacerlo aquí, le preguntaron, pues claro que sí, con toda seguridad. Y tiene alguna empresa especializada que lo quiera hacer.  Les dijo que Pepe era un albañil muy inteligente, con mucho prestigio entre sus vecinos y de palabra. Cuanto nos costaría la obra dijo el que comandaba al grupo.  Unas 30.000 pesetas les dijo nuestro  anfitrión  Quedará bien, garantizado dijo el Gerente. Se hizo el puente, ya tiene 80 años y está seguro como el primer día. Como no llegaba el dinero para pagar el trabajo, me desplacé a la ciudad para hablar con la delegada del gobierno que era amiga de la familia y me dijo que  tenían un presupuesto inicial de de millón y medio de pesetas, pero el albañil se cansó tanto de esperar por el dinero que se murió sin cobrar. El dinero se había gastado. Ya ven, millón y medio de presupuesto, un ingeniero de caminos canales y puertos, tres topógrafos y, de no ser por la inteligencia del Gerente y el constructor, aquella personalidad política,  que todavía resuena en los rifirrafes parlamentarios,  a las primeras lanzadas de la cucharilla desaparecería arrastrado por las enormes riadas que se producen en aquel bello paraje de Chelo.  

 

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