CHELO-MANDEO
EL PUENTE SOBRE EL RIO MANDEO EN CHELO
Servidor fue a pescar a un
caudaloso río salmonero. Me acompañaba
un ingeniero naval compañero de trabajo. Yo, en un determinado momento subí por
un riachuelo que me parecía truchero, que era afluente del cauce principal. Me
encontré con el Jefe de una central hidroeléctrica, que bajó a saludarme, y le
dije que era la primera vez que pescaba en aquella zona del rio. Cuando le dije
el nombre de mi compañero de pesca, se alegró sobremanera, porque resultó ser el hijo del dueño de la Central. Llevé una sorpresa porque no sabía que aquello
era propiedad de su padre. Bueno, volví por mis pasos y le conté lo ocurrido a
mi compañero y amigo. Estábamos convidados a comer con él y su hija que trabajaba en La
Coruña. A lo largo de la comida nos contó la odisea del puente que cruzaba el
rio, y nos contó que allí se presentaron una mañana 4 personas, eran un ingeniero de caminos
canales y puertos y tres topógrafos,
estuvieron dos horas observando y
haciendo mediciones. Sobre las 12 de la
mañana se fueron a comer a la ciudad, que distaba unos 25 ó 30 kilómetros del
lugar, y volvieron por la tarde. Esto se
repetía todos los días, pero luego de dos semanas se
pusieron a clavar unas estacas en una determinada zona el cauce del rio, donde pretendían construir un puente para que un alto cargo de
la nación española pudiera cruzar el rio cuando fuera pescar a aquella zona de grandes riadas en temporada de
invierno.
¿Qué van hace?, les dijo el gerente de la Central
hidroeléctrica, le respondieron que
aquel era el sitio más seguro para
anclar unas columnas en el cauce del río, que sostendrían el puente. Pero “almas de Dios”,
les dijo el lugareño, “no ven que ahí es zona de arenas movedizas y el puente
duraría un abrir y cerrar de ojos.
Ellos, que sabían escuchar, le
preguntaron dónde estaba a su parecer el punto seguro. Les llevó unos 50 metros
más arriba y les dijo: “yo nací aquí cerca y conozco el rio cuando inunda toda la
zona y cuando queda prácticamente seco. Le parece bien hacerlo aquí, le
preguntaron, pues claro que sí, con toda seguridad. Y tiene alguna empresa
especializada que lo quiera hacer. Les
dijo que Pepe era un albañil muy inteligente, de palabra ycon mucho prestigio
entre sus vecinos.. Cuanto nos costaría la obra dijo el que comandaba al grupo.
Unas 30.000 pesetas les dijo nuestro anfitrión Quedará bien, garantizado dijo el Gerente. Se
hizo el puente, ya tiene 80 años y está seguro como el primer día. Como no
llegaba el dinero para pagar el trabajo, me desplacé a la ciudad para hablar
con la delegada del gobierno que era amiga de la familia y me dijo que tenían un presupuesto inicial de de millón y
medio de pesetas, pero el albañil se cansó tanto de esperar por el dinero que
se murió sin cobrar. El dinero se había gastado. Ya ven, millón y medio de
presupuesto, un ingeniero de caminos canales y puertos, tres topógrafos y, de
no ser por la inteligencia del Gerente y el constructor, aquella discutida personalidad
política, que todavía sobrevuela el hemiciclo en esos poco edificantes rifirrafes
de nuestros parlamentarios, el pescador desaparecería irremediablemente a las
primeras lanzadas de la cucharilla arrastrado
río abajo por las enormes riadas que se
producen en aquel sorprendente bellísimo paraje de Chelo, cerca de Betanzos.