DEUDA, PARO, POBREZA Y ROBO
RESULTADO DE UNA ABSURDA GESTIÓN POLÍTICA DE INCAPACES
Se dice que la política es el arte de hacer posible lo
imposible. Yo, que no disfruto cuando escucho semejantes tonterías me parece
que el número de imbéciles es verdaderamente infinito. Además de la apropiación de fondos públicos
por la mayor parte de los desgobiernos que sufrimos reiteradamente, del paro
galopante que de no ser por los eres que pagamos los trabajadores, que
aprovechan los políticos para que no aparezcan en las listas del paro, y la
desagradable imagen de tantos mendigos , que todos los días observamos en cualquier esquina de nuestros pueblos y
ciudades, clamando como almas en pena que les des para tomar un café que les
quite el frio de la noche y el hambre, como consecuencia de los millones de
parados que encabezan las listas del Inem, y del robo manifiesto que cada mañana
que leemos la prensa vemos con estupor y rabia como aparecen nuevos casos de robo en cadena
de entramados políticos que en combinación con empresarios, mafiosos y
chantajistas, siguen ejerciendo sus cargos pese, incluso, a pesar de que sobre ellos
pesan imputaciones muy graves.
Lo más grave de todo esto, después de tantos despropósitos que tienen a la población en una
situación de pobreza sin precedentes conocidos, nadie abandona “el dorado” puesto de la administración que ya apesta a “camorra
siciliana” de viejos tiempos, por si acaso pueden continuar desviando dinero
para esas cuentas que duermen en paraísos fiscales. Y es que lo realmente grave,
además de todo lo antedicho: deuda, paro, miseria, robo, etc., que ya pasó más
veces, y al poco tiempo hemos visto que esas prácticas infames, ilegales
, propias de golfos sin honor, manifiestamente mejorables, mantienen paralizada la maquinaria del Estado, mientras otros países
avanzan y progresan a la vez que se alejan, mientras nosotros permanecemos parados en la vía del inmovilismo, como si
nos cayera encima una maldición bíblica, mirando como el tren del bienestar y el progreso
se van distanciando de nosotros.
Con frecuencia escucho, y hasta me dicen que ¿a quién van a
votar?. Y sé que la cabeza de algunos no está hecha para pensar y menos para
sugerir algo de sentido común. Pero una cosa es no saber a quién hemos de
votar, pero por eliminación, no hace falta ser un
genio para saber a quiénes no merecen
ser reelegidos. Si eliminamos los malvados, soy partidario de que voten a personas
conocidos de buena conducta. Y, si macen caso, que de esto sé lo mío, no son necesarios los políticos de carreras de grado
superior, eso está al alcance cualquier persona que estudie un poco. Servidor fue a pescar a un caudaloso río
salmonero. Me acompañaba un ingeniero
naval compañero de trabajo. Yo, en un
determinado momento subí por un riachuelo que me parecía truchero, que era
afluente del cauce principal. Me encontré con el Jefe de una central
hidroeléctrica, que bajó a saludarme, y le dije que era la primera vez que
pescaba en aquella zona del rio. Cuando le dije el nombre de mi compañero de
pesca, se alegró sobremanera, porque resultó
ser el hijo del dueño de la Central. Llevé una sorpresa porque no sabía que aquello
era propiedad de su padre. Bueno, volví por mis pasos y le conté lo ocurrido a
mi compañero y amigo. Estábamos convidados a comer con él y su hija que trabajaba en La
Coruña. A lo largo de la comida nos contó la odisea del puente que cruzaba el
rio, y nos contó que allí se presentaron una mañana 4 personas, eran un ingeniero de caminos
canales y puertos y tres topógrafos,
estuvieron dos horas observando y
haciendo mediciones. Sobre las 12 de la
mañana se fueron a comer a la ciudad, que distaba unos 25 ó 30 kilómetros del
lugar, y volvieron por la tarde. Esto se
repetía todos los días, pero luego de dos semanas se
pusieron a clavar unas estacas en una determinada zona el cauce del rio, donde pretendían construir un puente para que un alto cargo de
la nación española pudiera cruzar el rio cuando fuera pescar a aquella zona de grandes riadas en temporada de
invierno.
¿Qué van hace?, les
dijo el gerente de la Central hidroeléctrica, le respondieron que aquel era el sitio más seguro para anclar unas columnas en el cauce del río,
que sostendrían el puente. Pero “almas
de Dios”, les dijo el lugareño, “no ven que ahí es zona de arenas movedizas y
el puente duraría un abrir y cerrar de
ojos. Ellos, que sabían escuchar, le
preguntaron dónde estaba a su parecer el punto seguro. Les llevó unos 50 metros
más arriba y les dijo: “yo nací aquí cerca y conozco el rio cuando inunda toda la
zona y cuando queda prácticamente seco. Le parece bien hacerlo aquí, le
preguntaron, pues claro que sí, con toda seguridad. Y tiene alguna empresa
especializada que lo quiera hacer. Les
dijo que Pepe era un albañil muy inteligente, con mucho prestigio entre sus vecinos
y de palabra. Cuanto nos costaría la obra dijo el que comandaba al grupo. Unas 30.000 pesetas les dijo nuestro anfitrión Quedará bien, garantizado dijo el Gerente. Se
hizo el puente, ya tiene 80 años y está seguro como el primer día. Como no
llegaba el dinero para pagar el trabajo, me desplacé a la ciudad para hablar
con la delegada del gobierno que era amiga de la familia y me dijo que tenían un presupuesto inicial de de millón y
medio de pesetas, pero el albañil se cansó tanto de esperar por el dinero que
se murió sin cobrar. El dinero se había gastado. Ya ven, millón y medio de
presupuesto, un ingeniero de caminos canales y puertos, tres topógrafos y, de
no ser por la inteligencia del Gerente y el constructor, aquella personalidad política,
que todavía resuena en los rifirrafes
parlamentarios, a las primeras lanzadas
de la cucharilla desaparecería arrastrado por las enormes riadas que se
producen en aquel bello paraje de Chelo.