MI MANIFIESTO
Manifestarse de forma
personal de lo que un pueblo, cualesquiera que fuesa su historia, su extensión
territorial, su Denso de población, sus guerras, sus catástrofes naturales
padecidas, etc., es una actitud valiente y, seguramente, obligada por una serie
de circunstancias que así lo requieren, como ocurre en el caso que nos ocupa.
En cuanto a lo que el
pueblo chino pudo hacer o no hacer en determinados momentos de su historia,
tampoco resulta cómodo ni arriesgado., no obstante, con buena voluntad y sobrevolando
todo su recorrido desde sus orígenes hasta la actualidad, aunque se encuentran momentos
oscuros, también se ven luces que nos
permiten sacar conclusiones. Es evidente que aun manteniendo la verdad en el sentido más amplio del
término, hemos de ser flexibles y tolerantes a la hora de emitir un juicio al
hablar de lo que era, de lo que pudo ser y de lo que es en la actualmente.
Si hablamos de economía, en
un pueblo geográficamente tan inmenso difícil de cubrir por parte de la
administración central, podríamos encontrarnos
con un tema prácticamente inagotable, porque entrarían a estudio las riquezas
naturales del territorio nacional: petróleo, oro, plata, cobre, hierro, diamantes,
etc. La climatología, los gobierno y su manera de administrar el imperio. Y
como no se trata de adivinar para hacerlo bonito, una de las elementos de juicio que pueden
servir de hilo conductor está en lo que eran y tenían otros pueblos, cómo
fueron gobernados, el nivel cultural y creativo de sus ciudadanos, las
relaciones con los países vecinos, las religiones y su influencia paralizante
que en ocasiones quedaron condenados a
la opresión y miserias ya superadas. El que suscribe es cristiano y creo en el
Creador, pero ¡cuidado! Con ir más allá.
En resumen, porque es un
tema inagotable, y omitiendo muchos otros elementos de juicio que por ser de conocimiento general de todos los
lectores, no es necesario mencionar, creo que lo recomendable es movernos
libremente dentro de un contexto concreto y trabajando con unos parámetros
razonablemente correctos, vamos, yo y mi conciencia, emitir un manifiesto inconsistente,
pero cargado de buenas intenciones.
China, que sufrió salvajes
invasiones de los pueblos vecinos del norte, incluidos los mongoles, que llegaron a reinar, se vio en la
necesidad de construir la Gran Muralla para evitar desaparecer a manos de esos
pueblos bárbaros increíblemente belicosos que allá por donde pasaban no crecía
la hierba. Pues China, una de las civilizaciones más antiguas del mundo que afortunadamente
no desapareció como otros grandes imperios de la antigüedad, supo hacerse a si
misma, superar regímenes manifiestamente mejorables y sacar adelante a esa inmensa población disciplinada y
laboriosa que, actualmente defiende decidida el bienestar social logrado con
muchos trabajos y privaciones, hoy camina con paso firme hacia un futuro económico incuestionable. Y, antes
de finalizar, he de manifestar contundentemente, porque sería injusto
silenciarlo, que: los hombres no podemos
estar privados de las más elementales derechos a ser libres. Los gobiernos tienen que legislar sabia y
prudentemente, y hacer cumplir las leyes. Pero los hombres han de ser libres a la hora de determinar cómo
quieren vivir siempre, claro está, dentro del imperio de la Ley.
-MI MÁS CORDIAL FELICITACIÓN
A ESTE GRAN PUEBLO-