sábado, 9 de noviembre de 2013


 
                                    IGNORAR ES EMPEZAR A SER FELIZ
                       ESTOS INCAPACES  NO SE INMUTAN  ANTE LA POBREZA
 Mientras las calles de nuestras urbes están llenas de mendigos y sabemos que amplios sectores de las zonas del rural malviven por el abandono a que les tienen sometidas las autoridades competentes  que dilapidan el dinero del erario pública en su propio beneficio, mientras las tasas de paro en la industria son alarmantes, y los agricultores ya no pueden seguir soportando el abandono al que les tienen sometidos, el chantaje,  la pillería, las promesas incumplidas reiteradamente. Y los problemas no terminan ahí,  porque las consecuencias del mal gobierno afecta a todos todos los sectores sociales,  empezando por la clase media productiva que cada día pierde más poder adquisitivo por las tasas a que les tienen sometidos las diferentes administraciones que les meten sus manos en los bolsillos y, en algunos casos en sus ahorros depositados en entidades bancarias al servicio de estos políticos  obviamente mejorables.
                   https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgCJ7PG-8Na45WEHV6niui3Ba0VcfMfQpf5LEEU1bnc4TdrbzMgjcgDadhsPg76ANxzI4kIeSxlFdGwUApbaFD5HosygsI8xmq1tyPoYbr_YWMw4tiL4BLBI4yDd0VHbLPGHClY2kir2dry/s1600/bolivar.jpg                         
                    LA FORTALEZA-MANSIÓN DE LOS DICTADORES
Aunque la lista de personajes no nacidos para gobernar ciudades o imperios es interminable, estos mandatarios unidos personalmente en una misma línea política manifiestamente mejorable,  gobiernan en un continente completamente desunido en una lucha absurdo e indefendible enfrente del hran poderoso del norte. Claro que no son todos iguales, pero “dime con quién andas y te diré quién eres”.  Y como estos comportamientos están encadenados en un rio revuelto que les permite deshacer a su antojo, son muchos otros los sectores sociales con escasos ingresos que ni siquiera privándose y malviviendo pueden llegar a fin de mes. Aun así,  aunque su  solidaridad y sacrificios de las misiones humanitarias es grande,  su capacidad de ayuda es insuficiente. Y, ante la indiferencia e irresponsabilidad de las autoridades (in)competentes que habrán de responder en el prematuro Nuevo Juicio que ya está a la vista,  nos personaremos en la causa como conciencia: testigos, fiscales y jueces, en defensa de estas  víctima inocentes, especialmente de los incapacitados y los sin techo que ya son una sociedad  -dentro de otra-  sin domicilio fijo, deambulando de portal en portal y de parque en parque, malviviendo con las precarias ayudas del vecindario de su entorno un poco menos pobre que ellos,  que les permite la subsistencia  en una lenta  agonía hasta que la muerte les conceda el merecido descanso.
 
 

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