HOLOCAUSTO
POLÍTICOS ENDEMONIADOS
Si algunos pueblos fueron víctimas inocentes de gobernantes opresores, intolerantes y endemoniadas, la fatalidad quiso que el pueblo judío sufriera en su dignidad y en sus propias carnes una de las mayores injusticias jamás conocida. La manipulación de los hechos y de las palabras con motivo de los hechos de la S.T., fue creando un caldo de
cultivo que derivó
torpe y ruelmente contra esta raza monoteísta unida en sus creencias, respetuosa y laboriosa, opuesta a otras teorías “de libro”, de otra forma
de exégesis religiosa que en aquel entonces estaba aceptada y extendido por
medio mundo, y que de una acción puramente especulativa
pasó a otra criminal
que se permitió algún
dictador quedarse con todas sus propiedades y
exterminarles
cruelmente sin darles
siquiera la oportunidad de defenderse ni ante el mundo ni ante los tribunales de justicia.
Actos como este, incalificables e
incuantificables por la oscuridad que les rodea, se producen actualmente en muchas partes del mundo donde el poder está en manos de malvados estúpidos e incultos, capaces de cometer todas las barbaridades
habidas y por haber. Y si la relación de casos como este o parecidos, es interminable,
el pueblo judío, especialmente los judíos
errantes condenados en
aquel tiempo del nazareno, por actitudes verbales poco o nada acertadas, también en otros lugares fueron descaradamente expoliados, expulsados o salvajemente exterminados.
Y, después de aquellas cuestionadas malas praxis, también fueron víctimas de un menosprecio permanente desproporcionado e injusto. Aislados en sus asentamientos lejos de su tierra natal y del resto de la sociedad,
fueron perseguidos y expulsados sin explicación alguna por inquisidores serviles a
otras creencias que,
además, tienen el mismo denominador común, pero con objetivos concretos ajenos a las ideas y a las
creencias. Y, utilizando la
fórmula “cortina de humo” para ocultar sus propias incapacidades para el desempeño de funciones de cierta relevancia, también en ocasiones recurriendo a la persecución de estos colectivos inocentes ante Dios. Y resulta una contradicción que con los avances tecnológicos y
sociales vividos en estos últimos siglos, sigamos todavía soportando a estos peligrosos sujetos que llegan al poder manipulándolo todo con el único objetivo de amasar grandes fortunas. Lo peor de todo esto es que mientras continúen estas
prácticas obscenas habituales en la vida diaria, las cosas no pueden funcionar como es de
desear, porque al instrumentalizar la vida social, sustituyendo los hechos con la perversión del lenguaje, utilizando
eufemismos que a priori pueden convencer a una minoría de buena fe, pero que a corto plazo, como las palabras nucleares de los hechos son sustituidas con vocablos vacios de contenido semántico ajustado a cada caso, el malestar general no se hace esperar y la
solución está en el pueblo llano.
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