EL REGRESO DEL HIJO DE DIOS
CRUCIFICADO JESÚS, SATANÁS OCUPO LA TIERRA
Ante esta situación
desagradable e inaceptable que estamos atravesando la sociedad, que nos aconseja
pensar que nos está
arrastrando al final
de esta Era caracterizada por la de los malvados
del poder que utilizando la ley de la fuerza, sometieron a su
capricho e incompetencia manifiesta condenaron cruel y deliberadamente a la miseria a la gran mayor parte de los administrados. Estos desalmados
caprichosos y
soberbios, incapaces de administrar sabiamente ciudades o imperios se ocuparon de almacenar grandes fortunas
mientras los más pobres se morían de hambre y enfermedad. La inmensa mayoría de los pueblos del Mundo sabemos que la subida de Jesucristo al Cielo, brutalmente crucificado por
no saber lo que hacíamos, le sirvió a Satanás para tomar el mando y ocupar el corazón de los hombres de bien, encegueciendo su entendimiento a fin de que no vean resplandecer la obra del Señor, para utilizarles vilmente en su perversa cruzada terrenal
de destruir a todos los cuerpos y seres creados por Dios.
Tendremos que recuperar el corazón de las personas manipuladas por la fuerza y el engaño manifiesto de Satanás, con todos los
poderes del mal en su alocada obsesión por sembrar la semilla del mal entre los
hombres de buena
voluntad. Aquellas otras personas que encontraron el placer haciendo un
inmenso daño a la sociedad, les será concedido un período de reflexión y arrepentimiento, sin el cual
no podremos evitar el terrible sufrimiento
devorados por las lenguas de fuego del infierno, padeciendo eternamente el severo castigo de su
malvada condición, aprovechando los poderos
sobrenaturales inoculadas por las criminales
ideas que caracterizan a Satanás, así
como las perniciosas habilidades que le fueron concedidas que adoptó como propias al abandonar el Cielo. El regreso del Señor, que ya podría encontrarse entre nosotros tendrá necesariamente que poner fin a tantos
desgracias, sufrimientos y abusos a las que los habitantes
del mundo estamos sometidos por la opresión, la
mentira, la deslealtad,
el latrocinio
y la impunidad desvergonzada de la que se dotaron las clases políticas que ocupan
las instituciones del Estado
No hay comentarios:
Publicar un comentario